El vino y el café, además de ser dos de las bebidas más consumidas en el mundo, pueden convertirse en verdaderas obras de arte para los sentidos. Pero ¿qué tienen en común estas dos bebidas? Aunque sus diferencias son muchas, las similitudes son concluyentes.
El vino y el café son productos naturales que vienen de plantas o árboles. En el caso del vino proviene de la especie vitis vinífera, en el caso del café viene del cafeto. Además, se originan en zonas con condiciones climáticas y geográficas específicas, lo que define muchas de las características en copa o taza. En ambos, se necesita cuidado estricto y seguimiento durante la maduración, cosecha y proceso de producción para conseguir un producto de alta calidad. También, tanto vino como café se cosecha solo una vez al año.
Existen diferentes tipos de cepas, o varietales en el caso del café, que entregan aromas, sabores y características únicas al producto final. En ambas bebidas se generan mezclas de variedades para entregar un mayor equilibrio y complejidad al momento de disfrutarlo.
Orígenes: El lugar geográfico en el que se producen aporta condiciones propias del lugar. Así, por ejemplo, los vinos de Italia son distintos a los de Bolivia, y los cafés de Colombia totalmente diferentes a los bolivianos. Incluso, muchos cafés y vinos cuentan con denominación de origen propia de país.
Condiciones naturales: Tanto el vino como el café se ven afectados o enriquecidos en sus sabores por las propiedades que el suelo, la altitud y el clima que su lugar de cultivo les proporcionen.
Gustos: Según expertos, el gusto por determinado tipo de café se encuentra relacionado con el estilo de vinos al que tu paladar está enseñado. Así, es posible que, por ejemplo, si prefieres los vinos suaves y ligeros, tus tipos de café sean los de América del Sur, principalmente los de países como Colombia.
Degustación de sentidos: Los procesos de cata de sus propiedades se basan en la activación de los sentidos, entrenados para percibir ciertas características y sus variaciones.
Solo expertos: Así como en el vino los enólogos se esfuerzan por obtener una copa de gran calidad, en el café una gran taza es el resultado de muchas acciones, variaciones, pruebas, procesos que incluyen hasta el tostado y son ejecutados por expertos.
En ese sentido, ambos tienen una identidad, carácter y sentido de origen. Logrando ser generadores de momentos e instancias únicas: gastronómicas, culturales y sociales.